Experiencia: experiencia previa en limpieza o supervisión es un plus.
liderazgo: capacidad para liderar y motivar a un equipo de limpieza.
comunicación: habilidades de comunicación claras y efectivas, tanto con el personal como con la gerencia.
conocimientos técnicos: conocimiento de procedimientos, equipos y productos de limpieza.
organización y planificación: capacidad para planificar tareas, asignar recursos y gestionar el tiempo.
atención al detalle: capacidad para garantizar que se cumplan los estándares de limpieza.
resolución de problemas: habilidad para identificar y resolver problemas de manera eficiente.
seguridad: conciencia de seguridad y capacidad para implementar y hacer cumplir los protocolos de seguridad.
habilidades interpersonales: un supervisor de limpieza debe tener habilidades para interactuar de manera óptima con su equipo, proporcionar instrucciones claras y crear un ambiente de trabajo respetuoso y productivo.
flexibilidad: adaptarse a diferentes horarios, ubicaciones y entornos.
resistencia física: realizar tareas de limpieza que pueden requerir esfuerzo físico.
conocimiento de normativas sanitarias: conocer las normativas sanitarias y tener capacidades de gestión de equipos.
formación: en algunos casos, se puede requerir una formación técnica o académica en áreas como seguridad e higiene industrial o ingeniería industrial.
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